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Por qué dos estudios de Análisis de Ciclo de Vida del mismo producto pueden dar resultados distintos

Que aparezcan resultados de ACV distintos al analizar un mismo tipo de producto es más habitual de lo que parece y puede generar dudas a la hora de interpretar los resultados. Entender por qué varía un análisis de ciclo de vida exige revisar aspectos como la unidad funcional definida, los límites del sistema, las hipótesis de cálculo o las bases de datos de inventario utilizadas.

Cuando los resultados de ciclo de vida no coinciden al detalle, no conviene comparar únicamente las cifras finales. Antes de comparar estudios de ACV, es necesario comprobar bajo qué criterios metodológicos se ha construido cada modelo y qué decisiones técnicas pueden estar condicionando el resultado.

No siempre es un error: es que no se está comparando lo mismo

En consultoría ambiental técnica es frecuente pensar que el Análisis de Ciclo de Vida (ACV) debería ofrecer una cifra única e invariable para un producto concreto. Sin embargo, el ACV es una metodología de modelización normalizada por las normas ISO 14040 e ISO 14044, así como las instrucciones y reglas de categoría de programas ISO 14025 cuando los ACVs se presentan como Declaraciones Ambientales de Producto, que convierten la realidad de un proceso productivo en un modelo matemático y ambiental.

Cuando aparecen resultados de ACV distintos para productos equivalentes, no significa necesariamente que exista un error metodológico. En muchos casos, la variación se explica porque los estudios perseguían objetivos distintos o partían de hipótesis y criterios de cálculo diferentes.

El desempeño ambiental de un producto depende directamente del alcance que se haya definido en el estudio. Si las reglas de juego iniciales cambian, las métricas resultantes cambiarán inevitablemente, aunque la materia prima y la fábrica analizadas sean exactamente las mismas.

Las tres causas más habituales por las que varían los resultados de un ACV

Existen múltiples variables que influyen en el cálculo final de los impactos ambientales de un producto, pero al comparar estudios de ACV las principales discrepancias suelen concentrarse en cuatro factores metodológicos concretos:

1. La definición de la unidad funcional y el flujo de referencia

La unidad funcional define qué función del producto se está evaluando y sirve como referencia para relacionarla con su desempeño ambiental. Uno de los errores más habituales al comparar dos estudios es dar por hecho que ambos están midiendo exactamente lo mismo.

  • Diferencia entre producto y servicio real: Un estudio puede evaluar «1 kg de pintura», mientras que otro evalúa «la cantidad de pintura necesaria para proteger 10 m² de superficie durante 10 años». El primer caso mide volumen de material; el segundo mide el rendimiento y la durabilidad del producto en su etapa de uso.
  • Diferencia en envases o formatos: El impacto por litro no será necesariamente el mismo si un producto se comercializa en un envase industrial de 25 litros o en unidades individuales de 250 ml, ya que cambian los materiales y procesos asociados al envasado. Incluso en muchas ocasiones pueden aparecer diferencias porque una unidad funcional incluye su parte proporcional de embalaje y otra no, y esa diferencia aparece en la propia descripción de la unidad.

2. Los límites del sistema y las etapas del ciclo de vida incluidas

Los límites del sistema determinan qué procesos físicos y etapas se contabilizan dentro de la evaluación ambiental y cuáles se dejan fuera.

  • De la cuna a la puerta (Cradle-to-Gate): Este enfoque solo contabiliza los impactos desde la extracción de las materias primas hasta que el producto sale de la planta de fabricación.
  • De la cuna a la tumba (Cradle-to-Grave): Este enfoque amplía el análisis para incluir el transporte hasta el cliente, la energía consumida durante la fase de uso y la gestión final de los residuos en la fase de fin de vida y su posible recuperación y reutilización.

Por tanto, si un estudio finaliza en la puerta de fábrica y otro incluye el uso, el reciclaje o la eliminación final, es normal que los resultados de ciclo de vida no coincidan.

3. Las fuentes de datos y las bases de datos de inventario

Un estudio de ciclo de vida combina datos primarios (proporcionados directamente por el fabricante sobre consumos reales de energía, agua o insumos) con datos secundarios procedentes de bases de datos internacionales de inventarios de ciclo de vida.

  • Representatividad geográfica y temporal: Si un modelo utiliza el mix eléctrico de España actualizado y otro utiliza un promedio de la Unión Europea de hace cinco años, los indicadores de impacto serán distintos.
  • Metodologías de evaluación del impacto: La elección de métodos de caracterización ambiental (como EF 3.1, ReCiPe o CML) introduce variaciones en la forma en que se traducen las emisiones físicas en indicadores de impacto ambiental final.

4. Disponibilidad de datos secundarios.

  • Un Análisis de Ciclo de Vida requiere una gran cantidad de datos, muchos de los cuales no siempre son fácilmente accesibles para el especialista en ACV o para el fabricante. Por ejemplo, cuando se compra una materia prima a granel a un mayorista puede suceder que no sea posible conocer con precisión el origen de todo o parte de esa materia prima. En esos casos, que aparecen con frecuencia, es necesario rellenar esos “huecos” con una decisión metodológica específica, que debe estar debidamente justificada y documentada.
  • Reglas de categoría de Producto: Estas reglas definen un marco común de actuación para datos inaccesibles o genéricos, lo que permite unificar criterios para evitar diferencias en los resultados, pero no pueden cubrir todas las situaciones posibles.
  • Decisión técnica interna: El especialista o la empresa, establecen un escenario realista para rellenar estos huecos, con una justificación razonable ante un tercero, pero estos criterios pueden ser distintos para distintos expertos, y a la vez validos en ambos casos.
  • Estudios específicos y referencias bibliográficas: Cuando no se dispone de datos primarios o estos son insuficientes, también es posible recurrir a estudios científicos, publicaciones técnicas o referencias bibliográficas que aporten información relevante sobre el producto. Estos datos deben seleccionarse teniendo en cuenta su representatividad, calidad y adecuación al contexto del estudio.

Cómo saber si dos estudios sí son comparables entre sí

Para determinar si es técnicamente válido comparar las cifras de dos informes de ciclo de vida, es necesario comprobar que ambos se hayan desarrollado bajo criterios metodológicos equivalentes.

Como hemo visto antes, una de las principales referencias para garantizar esa comparabilidad son las Reglas de Categoría de Producto. Estas reglas establecen los requisitos específicos que deben seguir los estudios de una misma categoría de producto para que sus resultados puedan comunicarse de forma homogénea mediante una Declaración Ambiental de Producto (DAP).

Para comprobar si dos estudios son comparables, se deben contrastar las siguientes variables:

Variable metodológicaLo que se debe verificar
Unidad funcional o declaradaQue midan exactamente la misma función, rendimiento y vida útil.
Límites del sistemaQue abarquen exactamente las mismas etapas (cuna a puerta o cuna a tumba).
Reglas de corteQue apliquen los mismos criterios para excluir flujos de masa o energía menores.
Asignación de impactosQue utilicen el mismo criterio para repartir cargas ambientales en co-productos.
Programa de verificaciónQue hayan sido elaborados bajo la misma PCR dentro de un programa ISO 14025.

Si estas variables no coinciden, los resultados no pueden considerarse directamente comparables. Utilizarlos para realizar afirmaciones ambientales comparativas ante el mercado o la administración puede llevar a interpretaciones poco rigurosas o técnicamente incorrectas.

¿Y si a pesar de todo hay diferencias?

Efectivamente, en todo estudio de ACV hay una proporción de estimaciones, creación de escenarios y otros factores que hemos visto anteriormente que pueden hacer que el análisis del mismo producto genere resultados diferentes cuando el ACV lo realizan dos equipos distintos, incluso siguiendo los mismos criterios.

Pero no debemos perder el foco. Primero porque las diferencias suelen ser muy pequeñas, y segundo porque el objetivo de un Análisis de Ciclo de Vida no debería ser una competición por “quién tiene el mejor resultado”, sino conocer en qué etapas de mi proceso productivo se generan los mayores impactos, para así reducirlos y conseguir una mejora ambiental continua.

Cómo garantizamos la comparabilidad y el rigor en Solid Forest

En Solid Forest llevamos más de 15 años especializados en la consultoría de Análisis de Ciclo de Vida, ayudando a empresas e instituciones a medir, interpretar y comunicar su desempeño ambiental con rigor técnico y solvencia.

Para asegurar que cada estudio sea transparente, trazable y comparable, trabajamos con un proceso estructurado:

  • Modelado en software propio: Desarrollamos y utilizamos Air.e LCA, nuestro software profesional de Análisis de Ciclo de Vida. Al contar con tecnología propia desarrollada íntegramente por nosotros, mantenemos un control absoluto sobre el modelado de datos, la trazabilidad de los cálculos y la integración con las bases de datos de inventario más exigentes del mercado.
  • Perfil técnico especializado: Nuestros proyectos son ejecutados por un equipo multidisciplinar que combina ingenieros químicos, consultores ambientales e ingenieros informáticos. Esta doble vertiente técnica nos permite entender el proceso industrial real y trasladarlo al modelo matemático sin distorsiones.
  • Alineación normativa estricta: Desarrollamos cada proyecto de acuerdo con los estándares internacionales más reconocidos (ISO 14040, ISO 14044, EN 15804 o el estándar del Environmental Footprint Europeo EF 3.1) y las instrucciones del programa de DAPs seleccionado. Esto garantiza que el cliente obtenga un estudio preparado para superar auditorías y procesos de verificación independientes.
  • Soporte a organizaciones y consultoras: Proporcionamos software, formación y soporte metodológico a empresas y otros equipos de consultoría para que puedan desarrollar sus propios estudios e inventarios de ciclo de vida con una metodología consistente.

Si necesitas evaluar el desempeño ambiental de tus productos, desarrollar una Declaración Ambiental de Producto o resolver dudas sobre la comparabilidad de tus métricas ambientales, podemos ayudarte.

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